31 may. 2012


Pues sí...tiene que haber salvación

Como algunos de los que leen mi blog saben, y si no ahora mismo lo digo, trabajo asesorando personas que están tomando o ya han tomado la decisión de emprender. Lo bueno que tiene esto es que a diario me impregno de la ilusión, las ganas y, por qué no, los miedos que asantan a sus cabezas y que expresan con todo su cuerpo. A la pregunta que muchos me hacen la respuesta es un SÍ rotundo. La gente emprende más que nunca.
Emprender es un acto que todo bicho viviente realiza cada día cuando pone un pie en el suelo tras sonarle el despertador, aún sin haber tomado consciencia de ello. Claro, pedirle al banco dinero es más arriesgado que tomarse un café hablando de las próximas vacaciones, pero todo es emprender.
Hoy he asistido a unas jornadas en las que los principales protagonistas han sido los jóvenes. Porque en sus manos está su futuro y también el nuestro. El muchos que,
ejemmmm, ejemmmm, ya pertenecemos al sector "mayores de 45", aunque queramos disimularlo siempre que tenemos ocasión.
He escuchado con atención e interés las palabras pronunciadas y las intenciones dejadas caer en el ambiente y, desde luego, ésta, la de emprender, será la solución para muchas personas y en este mismo momento nunca se lo han planteado ni de broma (seré yo una de ellas?).
Me quedo con algunas cuestiones planteadas:
¿El sistema educativo actual nos hace suficientemente emprendedores? Está claro que no, pero hay que ponerse.
En un futuro muy próximo nos veremos abocados a pensar de una forma alternativa. Con ello nos diferenciaremos y daremos un paso adelante.
La creatividad y la imaginación son parte fundamental para crecer, y para emprender, por encima incluso del conocimiento.
Hay que evitar a toda costa a "los asesinos de ideas".
El espíritu emprendedor se crece cuando somos capaces de no emitir juicios a priori.
Tenemos que saber mover nuestro conocimiento y nuestras emociones.
Descubrirse a uno mismo ayuda a creer en nuestras propias capacidades.
El pensamiento oficial no debe ser aceptado por sí mismo. Debemos acostumbrarnos a NO quedarnos con la primera respuesta.
Esta mañana, cuando he abierto el correo, una de mis emprendedoras se despedía dándome las gracias por la información que le había enviado y diciéndome: "Salud y reVeldia". Me ha encantado, pero he quedado mirando un buen rato esa V, un poco mosqueada. Unos segundos más tarde, sonrisa en mano, he visto que la letra, intencionada, no era otra cosa que la Victoria con que esa mujer ha afrontado algunas decisiones en su vida (que yo lo sé) y la llevarán a proyectarse en una nueva y prometedora aVentura.
Mi más entusiasta admiración a tod@s los emprendedor@s del mundo mundial!
Pepa Fraile 2012

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