18 ago. 2010


Hospitales de Primera...Recursos Humanos de tercera regional

¡TELA MARINERA!
La verdad es que es una pena hacerse daño en cualquier época del año, pero si a eso le añadimos que te encuentres fuera de casa, de vacaciones, en la playa, dispuesta a comerte tu mes de descanso tomando el sol, paseando por la playa, a la vez que disfrutando de las siestas y el tinto de verano...la cosa se convierte en una putada como la copa de un pino.
¡Pues esa soy yo desde hace 9 dias! cuando me diponía a ver un ratito la tele en el piso de abajo y bajando las escaleras de casa. Bajar, lo que se dice bajar, no las bajé. Mi pie izquierdo quiso volar desde el segundo escalón o le tercero, aunque cuando dí en el suelo me pareció que había saltado desde el séptimo escalón por lo menos.
Caí con silla y todo, y lo que todavía no sé es como no me partí los dientes allí mismo, con el batacazo que se oyó. El caso es que sentí com sonaba algo...ay!!!! pensé, no sé si se ha roto la silla o mi pie, así que me levanté que me las pelaba y me lanzé al sofá agarrada al pie. Ahí empezó a subirme una fatiga, desde la misma boca del estómago hasta la garganta, que no me dejaba ni respirar y nada, yo solo miraba el pie y vi que podía mover los dedos. Estás bien mamá? Mamá, estás bien? yo no podía ni casi respirar, ni dejar de mirarme el pie como si con eso quisiera volver atrás unos segundos, así que mucho menos contestar. Mi hija pequeña me vio saltar. !agua, quiero agua, fue lo único que me salió decir! Agua y hielo, que evitó que mi pie se convirtiera en un botijo desde el principio.
Así aguanté una hora, con la confianza y la esperanza que la cosa no fuera a más...pero fue. Ya no podía apoyar el pie en el suelo, así que pal Hospital de Torrevieja. Que mira, habíamos hablado algunas veces de qué cerca lo teníamos, cagoentó...
El caso es que llegamos allí poco más de las 12 de la noche y pensé, bueno no hay tanta gente, qué bien! El celador de guardia acudió al coche con una silla de ruedas, atento, indicándole a mi marido que pasara a dar los datos, para que así te atiendan rápido. Qué bien! pensé yo otra vez, dolorida e ingenua de mí. Al dar los datos te dan un papel que indica tu turno de espera, la hora a la que has ingresado, modernísmo de la muerte! pensé yo, que bien se lo montan aquí, como en la carniceria, que tienes tu turno para que así no se te cuele nadie. El hospital también tiene unas pantallas que te van indicando el número de pacientes que hay en ese momento en los diferentes centros de salud, el tiempo de espera en cada uno de ellos...una caña! así que me dijo mi marido que el tiempo de espera nuestro era de más de dos horas. Razonable, pensé yo. Ah! y también te encuentras con varios carteles, en varios idiomas, en los que te indican la catalogación con la que se define el grado de daño con el que acudes: habia varias, tipo paciente muy leve, leve, grave, muy grave...en fin ahora no me acuerdo, pero yo pensé...muy leve no será el mio, a ver si me atienden pronto, porque esto duele...
Creo que estábamos a 15 grados de temperatura como mucho. Qué frio por dios! pensé, bueno, mejor así que estar pasando calor...pero al cabo de un rato ya no me sentía ni el pie ni casi ninguna parte del cuerpo. Allí había niños, madres, padres, giris, bastantes por ciento, familias enteras haciendo cara de circunstancias, las que hace uno cuando va a esas horas a un hospital, claro, aunque algunos paseaban, contaban chismes, reían y se movian divinamente...yo pensé...a estos qué les debe estar doliendo...Luego lo averigué...!es que llevaban allí tantas horas que ya se les había pasado el daño!
Me llaman por el altavoz, me atiende una enfermera, creo, y me pregunta, así como con prisa, le digo que me he torcido el tobillo izquierdo, que no puedo caminar y que me duele mucho, vale, vale, esperad ahí fuera y te llamaremos para trauma. Vale!, pensé yo, guai, tanta gente muriéndose aquí no se ve, así que esto será fácil.
Media hora, una hora, dos horas, yo ya estaba que trinaba y el dolor allí seguía. Nos tomamos un café, y me dirigí al mostrador dónde nos habían atendido al llegar. Perdona, es que llevamos aquí dos horas, el tiempo de espera va aumentando, no me han llamado y no sé si ir a otro hospital o qué. No, no, este es el mejor, aquí no podemos hacer nada, decía aquella chica con cara de circunstancias, como si ese comentario le resbalara, que le resbalaba...
Salimos a desenfriarnos un poco y empecé a indignarme y a poner la oreja en las conversaciones, tanto las de los enfermos allí presentes, como las de celadores, vigilantes, enfermeros y enfermeras que se apostaban en la entrada a fumarse un cigarrillo y a comentar la jugada mientras sus cuerpos intentaban entrar en calor.
Ahí empecé a averiguar que había gente que llevaba más de 6 y 7 horas esperando a que les atendieran...madre mía!!!! pero esto que es!!!! Unos hablaban por lo bajinis, pero otros no se cortaban ni un pelo, qué poca elegancia tienen estos joder! porque allí lo mismo comentaban la jugada del finde como la recogida de la prostituta que se habían encontrado tirada en la carretera, como las reclamaciones que habían recibido los últimos dias...los más discretos se iban a fumar más lejos.
Tres horas, cuatro horas, allí estaba yo y toda esa gente, casi la misma que cuando entré. Claro, como no podia salir corriendo me tenia que aguantar...de vez en cuando sonaba el altavoz....perico de los palotes, última llamada. Jajajaja, por decir algo, esto es como cuando estás a punto de perder el avión, dije yo así, en alto, ultima llamada!!! a perico de los palotes ya se le había pasado el dolor y se había largado cagando leches!
Perdona, le dije al celador, es que veo que a la gente le ponen una pulserita que les identifica y yo no llevo ninguna, a ver si es que no estoy en la lista...Eso he pensado yo hace un momento, me dice él echándose la mano a la barbilla, igual es que se les ha acabado la tinta de la impresora...manda güebos! desde luego, tecnologia punta y se les acaba la tinta...en fin, respiré hondo y miré mi pie, el pobre, que ya estaba hecho polvo.
Tengo que hacer el cuento largo, perdonad, pero es que a mi juicio, la cosa no tenía desperdicio, y me saltaré cosas porque las casi 6 horas que pasé allí fueron la pera limonera. Podria hacerlo por partes, pero entiendo que a la que más le reconforta esto es a mí, que con explicaros la historia me desahogo un poco, y como ahora tengo tiempo de pensar, de sudar, de escribir...
Al cabo de casi 4 horas me llaman: José Fraile?, ala, ya me habían cambiado el nombre, Maria José Fraile, dijo mi marido secamente, ah perdone, bueno por lo menos ya la han llamado, eso, eso, dije yo, por lo menos ya estoy dentro. Mientras me llevaba al box le digo, oye, esto me parece inaudito, crees que poniendo una reclamación os ayudamos? Sí señora, me dijo el celador, el pobre que al fin y al cabo es quien se come la mala ostia del personal que está allí fuera, las horas muertas esperando. Lo que no es normal, me dijo, es que solo haya dos médicos en el hospital para atender todas las urgencias. Comorrrrrrr!!!! le dije yo, sin demasiado énfasis para que me contara alguna otra cosa. Sólo dos? sí, y hoy es tranquilo, no se crea, que hay dias que me quieren agarrar del cuello los pacientes o sus familiares, tratándome de sinvergüenza o cosas peores, y claro, nosotros no tenemos la culpa. Desde luego. Por eso hay tantos seguratas en el hospital, y una advertencia bien clara de las consecuencias que tiene insultar al personal en el establecimiento. No me lo podía creer, una población que tiene censados más de 100.000 habitantes, que multiplica esto por cinco cada, cada, cada verano, que tiene un Hospital nuevísimo, modernísimo, y que parece la bomba y sólo hay 2 médicos en urgencias!
Entro y empiezan a pasar los minutos, allí no pasaba nadie. Si es que muchos de los boxes estaban vacíos!!! vaya mierda! estaba a punto de llorar, de la impotencia más que del dolor, en la silla de ruedas, helada como un cubito y desesperada. Por fin!!! llega una médica, la verdad es que algo cansada parecía la mujer. Me atiende así muy por encima, me pregunta si soy alérgica a algún medicamento, le digo que sí, no puedo tomar antiinflamatorios tipo ibuprofeno porque tengo una dolencia crónica de intestinos, vale, pero hay otras cosas, me dice, ah, qué bien, pienso yo, qué te ha pasado?, te duele?, ya, me dice que me van a llevar a hacer unas radiografias, vaya, por fin...a ver qué ha pasado dentro de mi pie. Pasan más minutos, nada, hasta que de pronto viene una enfermera y me pasea por dentro del hospital hasta rayos. Qué bonito y que nuevo este hospital no? le digo yo, esperanzada en salir de allí en un rato. Sí, dice ella. Todo super automático, los box cuentan con una mesita, ordenador para cada paciente, pero si estaban vacíos la mayoria!!!pensé yo. En fin, cuatro radiografias y un buen rato más de espera en el box. Allí se me acercó una mujer, que parecía salida de una fiesta, toda mona, con cara de vaya mierda, con tacones rojos y bolso a conjunto, desesperada igual que yo porque a su hijo lo tenian allí desde la misma hora que había llegado yo. Yo no tenia ni ganas de hablar ni ganas de naaaaa, queria saber qué se veía en las radiografias y qué iba a pasar con mi pie, antes de las 8 de la mañana si podía ser. Salgo al pasillo, en la silla, para hacer bulto y al cabo de 20 minutos aparece al fondo del pasillo la médica, ¿es que no te han dejado en el box? sí, contesto yo, pero estoy harta de esperar y aquí no viene nadie. Es que hay personas más graves en el hospital...cómorrrrrrr, a mí que me perdonen, pero no las llegué a ver, y no quiero dudar y ser mala y pensar que no las hubiera, pero me pareció una frase hecha para amortiguar el mal rollo y que te pongas a despotricar.
Tienes un esguince de grado 2 - 3, le da unas instrucciones a la enfermera, se va, la enfermera va a empezar a escayolarme la planta del pie y yo me cago en tóooo, pero es que me lo cas a escayolar entero? no, solo por detrás para que quede inmobilizado, pero primero te tengo que pinchar heparina, pero solo una vez? no durante diez dias. La doctora no me ha dicho nada, bueno voy a preguntarle. Si, sí durante diez dias. Con el miedo que me dan las agujas!!! Me escayolan, me vendan y mientras tanto la médica se asoma al box varias veces y le va dando órdenes verbales a la enfermera para otros pacientes...me lo podrías dejar por escrito? pregunta ella, dónde? en un papel, es que se me va a olvidar..., no me extraña, a ver si al final me va a poner la via a mí, y le va a escayolar la pierna al que venia con la cara llena de sangre y un ojo vendado...es que la impresora no va, bueno, me lo pones en las cartulinas de fuera. Vaya tela!!! la enfermera parecía tranquila pero yo creo que solo queria guardar las apariencias. Ya voy acabando, aunque podria seguir con la historia y acabaría siendo más larga que lo que llevo escrito de mi novela, jajajaja, por reirme un poco.
Me traen el informe, no las radiografias, y me dice que tengo que pedir hora en unos dias al traumatólogo, le repito todo lo que me indica para que me quede bien claro. Ya me voy!!!
Total, en el informe dice las 5:07, pero yo creo que ya eran las 6 de la mañana. LOS MOTIVOS DE LA URGENCIA: PROBLEMAS EN LAS EXTREMIDADES-DOLOR MODERADO!!!!! pero si tengo cuatro extremidades! cual de ellas era? ah! se siente!
DIAGNÓSTICO: EDEMA Y TUMEFACCIÓN TOBILLO IZQUIERDO Y EDEMA Y DOLOR. ESGUINCE GRADO 2-3. NO SE OBSERBAN LÍNEAS DE FRACTURA.
TRATAMIENTO: ENTRE OTRAS COSAS UN MEDICAMENTO CUYO PRINCIPIO ACTIVO ES EL IBUPROFENO. Tócate los güebs!!! ya no se acordaba que no puedo tomar. Cómo se iba a acordar la mujer, si yo creo que ya hacía horas que debía de estar durmiendo, como yo!
Todo esto escrito muy deprisa, mal escrito pero a aquellas alturas era lo de menos.
Puse una reclamación y aquel momento ya no tenia ánimos para nada. Llegando a casa me dió un poco de llorera, a tomar por...las vacaciones pensé, a ver, a ver si esto se arregla antes de volver.
Aquel dia vimos amanecer, fartons en mano y leche con cola-cao, desde nuestra terraza mirando al mar.
Desde aquel dia estoy hecha polvo a ratos, dependiendo de otros para casi todo, torpe, paseando en silla de ruedas cuando salimos e intentando no pensar demasiado en las consecuencias de aquel saltito que dí en maldita la hora. Eso sí, mi marido me lleva en coscoletas todos el tramo de escaleras que hay hasta el coche, que no es poco, y como peso como una pluma....pobrecillo.
Todo quedará en el recuerdo pasado un tiempo, igual que mi experiencia en un hospital de primera, que cuenta con unos recursos de tercera regional, como mucho. Una pena, con lo majo que lo han dejao!.

Pepafraile Agosto 2010

1 comentarios:

Noelia A. dijo...

Tremendo Pepa, TREMENDO! te entiendo, lo juro. A mi me ha pasado algo similar, no en el mismo sitio, pero si en la misma ciudad... y me temo que estas situaciones se repiten una y otra vez en las ciudades turisticas que ven quintuplicada su población en los meses estivales. Yo tengo familia allí y me cuentan que el gran problema, es justo este, que con una población censada de 100.000 habitantes, en verano llegan casi al medio millón (si no es más)... y la infraestructura es la misma que en invierno... en definitiva, un asco!

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